¿Dios no cabe en un libro?
No, lo aprendí de mi abuela,
que, siendo muy valiente, se enfrentó al alcalde del pueblo cuando este,
mofándose de ella, le dijo: “Tú nunca conocerás a Dios porque no puedes
leer el Corán”.
¿Una sabia analfabeta?
“¿Y quién te ha dicho a ti que
Dios es el Corán? –le espetó–. Dios no cabe en un libro. Dios es
justicia, libertad y amor”. Así descubrí que los textos sagrados son una
cárcel para las mujeres.
A los 13 años le escribió una larga cartaa Dios.
Intentaron
prometerme varias veces, la primera a los 10 años, pero yo me portaba
fatal con los pretendientes. Mis padres me pegaban y amonestaban sin
resultado, y finalmente me enviaron lejos, a un internado. Allí escribí
esa carta.
¿Qué le decía a Dios?
Que no creería en él
si no era justo. Y que no era justo que mi hermano, mucho peor que yo
en los estudios, fuera el preferido. Mi profesor, un musulmán fanático,
se puso furioso, así que escondí esa carta, pero mi madre la encontró y
me dio la razón, eso me hizo escritora.
¿Qué ha entendido de esencial en estos86 años que lleva vividos?
Que la esencia de la vida es la vida misma, no tiene motivo ni razón. La vida es placer, amor, disfrute, libertad y creatividad. CONTINUAR LEYENDO
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