viernes, 6 de octubre de 2017

La identidad puede matar. Un artículo del Premio Nóbel de Economía Amartya Sen publicao en El País..

En su autobiografía de 1940, The big sea, el escritor afroamericano Langston Hughes describe la euforia que se apoderó de él cuando partió de Nueva York hacia África. Arrojó sus libros estadounidenses al mar: "Fue como deshacerme del peso de un millón de ladrillos". Iba camino de su "África, ¡patria de los negros!". Pronto experimentaría "lo real, ser tocado y visto, no tan sólo leído en un libro". El sentido de identidad puede ser fuente no sólo de orgullo y alegría, sino también de fuerza y confianza. No es sorprendente que la idea de identidad reciba una admiración tan amplia y generalizada, desde la afirmación popular de amar al prójimo hasta las grandes teorías del capital social y la autodefinición comunitaria.

Y, sin embargo, la identidad también puede matar, y matar desenfrenadamente. Un sentido de pertenencia fuerte -y excluyente- a un grupo puede, en muchos casos, conllevar una percepción de distancia y de divergencia respecto de otros grupos. La solidaridad interna de un grupo puede contribuir a alimentar la discordia entre grupos. Es posible que de modo inesperado nos notifiquen que no somos sólo ruandeses, sino específicamente hutus ("odiamos a los tutsis"), o que no somos meramente yugoslavos, sino que en realidad somos serbios ("los musulmanes no nos agradan en absoluto"). De mis recuerdos de la niñez sobre las reyertas entre hindúes y musulmanes en la década de 1940, relacionadas con la política de partición del país, viene a mi memoria la velocidad con que los tolerantes seres humanos de enero, rápidamente se transformaron en los implacables hindúes y los crueles musulmanes de julio. Cientos de miles de personas perecieron en manos de individuos que, encabezados por los comandantes de la masacre, mataron a otros en nombre de su "propio pueblo". La violencia se fomenta mediante la imposición de identidades singulares y beligerantes en gente crédula, embanderada detrás de eximios artífices del terror. CONTINUAR LEYENDO
 

De Euzkadi a Euskadi. Un interesante artículo de Bernardo Atxaga.

Tenía trece años cuando escuché por primera vez la palabra Euzkadi. Estábamos un grupo de escolares mirando desde lo alto de la colina adonde nos solía llevar el maestro para la clase de Ciencias Naturales, cuando mi compañero de pupitre, impresionado quizás por la amplitud y belleza del valle que veíamos desde allí, suspiró de manera ostensible y declaró: Nik bizia emango nikek Euzkadiren alde. Es decir: yo daría la vida por Euzkadi. Detrás de nosotros había un bosque, y un pájaro entre verde y marrón salió de él y pasó por encima de nosotros como queriendo rubricar la afirmación. Gu ez gaituk espainolak, gu euskaldunak gaituk, añadió el compañero de clase cuando el pájaro ya había vuelto a desaparecer entre los árboles. "Nosotros no somos españoles, nosotros somos vascos".

El patetismo y la rotundidad de aquellas palabras me conmovieron profundamente, y creí estar ante uno de esos secretos que, al parecer, según me hacía sospechar lo ocurrido con los Reyes Magos o con la cuestión sexual, jalonaban el paso de la niñez, de la niñez mental, a la mayoría de edad. Temeroso de que mi compañero se diera cuenta de mi ignorancia fijé la vista en el centro de un árbol frondoso y dije: Nik ere bizia emango nikek Euzkadiren alde, "también yo daría la vida por Euzkadi". Como por arte de magia, el pajaro verde y marrón salió de aquel árbol y volvió a pasar por encima de nosotros como una exhalación.

Es una paloma, dijo el maestro. Luego explicó que había palomas de muchos colores, que no todas eran como las de los parques de la ciudad o como las domésticas que solían tener en los caseríos.

No sé si en el terreno de nuestros afectos existe algo equivalente a esa impronta que, según Lorenz, recibe un animal a las pocas horas de nacer dejándole marcado para siempre y directamente ligado con lo primero que ve moverse en su derredor, y es probable que el término, proveniente de la imprenta pero que ahora se utiliza sobre todo en zoología, no cuadre bien con el dominio de lo humano; pero, de todos modos, como hablar de huellas o primeras impresiones me parece excesivamente vago, prefiero decir que lo ocurrido aquel día me marcó profundamente, que hubo un antes y un después de la conversación con mi compañero de pupitre, que aquellas extraordinarias palabras dejaron en mí una impronta que nunca desde entonces he dejado de sentir en mi interior. Naturalmente, no fui un caso aislado, sino uno más de los muchísimos que se dieron en aquella época, principios de los sesenta, en todas las zonas del país donde la lengua vasca se mantenía fuerte y en algunas en las que no se mantenía tanto. Todos supieron de la existencia de un país oculto, y a todos les emocionó la noticia cuando, al igual que lo había hecho mi compañero de escuela, los encargados de transmitirla se mostraron tristes y soñadores: tristes al principio de la conversación, cuando se trataba de hablar de la guerra perdida y del pueblo sojuzgado por un dictador obsesionado con destruir todo lo vasco; soñadores después, cuando se explicaba el ideal, que no era otro que la liberación de Euzkadi. CONTINUAR LEYENDO
 

viernes, 22 de septiembre de 2017

Género El “derecho a la vida”: ¿a la vida de quién?

El aborto “inseguro” en el mundo


Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año cerca de 22 millones de mujeres a nivel global se someten a un aborto inseguro. De entre estas, más de 18 millones pertenecen a países en vías de desarrollo. Casi 50.000 mueren durante el procedimiento, y cerca de 5 millones sufren secuelas. Los organismos internacionales señalan que esta cifra supone el 13% la mortalidad materna en el mundo. Sin embargo, son muchos son los expertos que denuncian que estas cifras no responden a la realidad, ya que en la mayoría de estos países no se dispone o invierte en herramientas rigurosas para recoger datos acerca de cuestiones como el aborto, o muchas otras que afectan directamente a las mujeres, y que, a día de hoy, las hace invisibles en las estadísticas. Precisamente, gracias a la denuncia continuada de numerosas organizaciones este debate se ha puesto sobre la mesa en la discusión sobre los nuevos ODS (punto 17) y la Agenda de desarrollo post 2030, y en línea con ello, ONU Mujeres ha lanzado la campaña “Making every woman and girl count”.

Esta problemática también afecta a los países desarrollados. Ya que, como bien denunció en su día el Informe Estrela, los embarazos no planeados o no deseados, continúan siendo una realidad problemática para muchas mujeres y adolescentes también en la Unión Europea (UE), a pesar de que el aborto sin riesgos es legal y accesible. CONTINUAR LEYENDO
Fuente: unitedexplanations.org
 

lunes, 18 de septiembre de 2017

COMPARTIENDO LECTURAS, PALABRAS Y SENTIMIENTOS: UNICEF. Nuestro planeta, nuestros derechos: materi...

COMPARTIENDO LECTURAS, PALABRAS Y SENTIMIENTOS: UNICEF. Nuestro planeta, nuestros derechos: materi...: "Nuestro planeta, nuestros derechos" es un conjunto de actividades y recursos sobre derechos de infancia y cambio climático. ¡D...

Trump y el odio racial en EE.UU.

Desde la victoria electoral de Donald Trump, los incidentes racistas han ido en aumento en EE.UU. Se habla del llamado “efecto Trump”, puesto que la derecha racista del país se ha visto energizada por el nuevo presidente, quien no ha dudado en coquetear con ella antes y después de su elección.

Colectivos de supremacistas blancos se manifestaron en Charlottesville, el pasado 12 de agosto, para oponerse a la retirada de una estatua del General Robert E. Lee, quien luchó en el bando de los Estados Confederados, partidarios de la esclavitud, en la Guerra Civil de Estados Unidos (1861-1865). Mientras que algunos abogan por mantener la estatua y otros símbolos de la esclavitud como parte de la historia, muchas voces argumentan que su retirada ayudaría a curar las heridas raciales.Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, ha criticado la retirada de este tipo de estatuas.
Las concentraciones de supremacistas en Charlottesville supusieron una serie de incidentes y las protestas de grupos de antirracistas. Hubo enfrentamientos violentos entre los supremacistas, convocados bajo el lema “Unir a la derecha”, y contramanifestantes que se reunieron en contra de la concentración. Una persona murió y unas 20 resultaron heridas a consecuencia del atropello múltiple perpetrado por un joven racista de 20 años. Además, dos policías murieron cuando el helicóptero en el que viajaban se estrelló.
Tengamos en cuenta que, pese a tratarse del incidente racista más grave de los últimos meses, no es un hecho aislado, sino que el Southern Poverty Law Center, institución de referencia en el estudio del extremismo en Estados Unidos, ha alertado del creciente número de actos discriminatorios en el país. Concretamente, hablan del llamado “efecto Trump”, puesto quela derecha racista de Estados Unidos se ha visto energizada o potenciada por Trump, quien no ha dudado en coquetear con ella antes y después de su elección como presidente del país.
Entre los actos discriminatorios recientes, cabe destacar la presencia de sogas en algunos museos norteamericanos, como el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana o el museo de arte moderno Hirshhorn, donde alguien dejó una soga colgada de un árbol frente al edificio. El significado de estos hechos no deja opción a dudas, ya que las sogas colgadas de los árboles eran una de las formas usadas por los supremacistas blancos para matar a los afroamericanos. CONTINUAR LEYENDO
Fuente: unitedexplanations.org

domingo, 17 de septiembre de 2017

“Ser un ‘buen musulmán’ te disculpa de muchas cosas”. Un artículo de una mujer msuslmana publicado en El Páis de forma anónima.

La autora del texto 


Es musulmana y vive en una gran ciudad europea. Su testimonio, bajo anonimato, ayuda a entender por qué la comunidad islámica de Ripoll no advirtió el peligro de su imán

No soy de Ripoll. No conozco directamente la comunidad musulmana de esta ciudad. Pero conozco otra comunidad musulmana que se le parece, que no está muy lejos y de la que soy originaria.

Desde los atentados de Barcelona y Cambrils, miro ansiosamente los periódicos, tanto españoles, como extranjeros, en busca de una explicación. En realidad lo que busco es que alguien me confirme la que, basada en la intuición, se me ocurre a mí. No soy experta, ni educadora, ni socióloga. Soy solo una mujer musulmana que viene de una comunidad similar con la suficiente distancia como para analizarla un poco. Mi explicación proviene de mi experiencia directa, fácilmente exportable a otros casos. No es que no me hayan sorprendido los atentados. Pero conociendo lo que pasó en países vecinos, los temía inconscientemente.

De manera poco sorprendente, las cosas empezaron a cambiar en el año 2000. Lo noté en mi propia familia. Fue siempre muy practicante, pero a la manera tradicional: las mujeres mayores —las que llegaron a Europa adultas— llevaban velo, no se comía cerdo, se respetaba el Ramadán sin darle demasiada importancia, etcétera. Los inmigrantes de este tipo de comunidad suelen ser inmigrantes económicos, muchos procedentes de pueblos aislados y muy pobres.

Muchas veces los hombres llegaron de manera clandestina y lo tuvieron difícil. Siempre buscaron puntos de referencia para ellos y sus familias, entre el deseo de integrarse para mejorar su vida y el de no abandonar su cultura de origen. Al conocer poco la literatura, el arte y la historia árabe-musulmana, la herencia cultural se reduce muchas veces a poco más que a la religión, que les sirve de resorte identificador casi exclusivo. En la mayoría de las familias, los padres apenas saben leer y las madres son analfabetas. No practicaban un islam radical. Era un islam tradicional, más cultural que ideológico o político. 

En los años 2000 empezaron a pasar por los centros culturales y las mezquitas, españoles y europeos, todo tipo de salafistas [la corriente que defiende una interpretación radical del islam]. Digo pasar porque hay cierto honor y valor en ser un musulmán algo nómada, que va de ciudad en ciudad o incluso de país en país para compartir las enseñanzas del islam. Y estos viajeros difundían un islam radical. No yihadista necesariamente, pero sí radical. No eran imanes. Simplemente se quedaban unos días o unas semanas. Y contaban a los miembros de la comunidad que tenían que despertar, que no se podían fiar de los cristianos y que, sobre todo, tenían que cuidar de que sus hijos no se cristianizaran, que no se tenían que mezclar, etcétera. Y añadían nuevos rituales desconocidos.
 

martes, 12 de septiembre de 2017

10 frases de Salvador Allende que te harán ver el lado más humano de la política.

Salvador Allende fue el primer presidente marxista y socialista que presidió un país después de una votación popular. Sin duda, fue uno de los mejores gobernantes del siglo XX. Su discurso del 11 de septiembre de 1973, fecha de su muerte, es uno de los más elocuentes de la historia y, hoy en día, es capaz de emocionar por la sensibilidad y la sinceridad de sus palabras.

Allende, cirujano de profesión, estuvo ligado a la política desde sus años universitarios, aunque alcanzó la presidencia de Chile en 1970, con 62 años, después de cuatro elecciones. Recordado mundialmente como una de las figuras en pro de la lucha obrera más importantes de la historia. Siempre siguió una lucha fraternal y solidaria, como juzgan sus últimas palabras: “Siempre estaré junto a ustedes”. CONTINUAR LEYENDO
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