martes, 5 de septiembre de 2017

Federici: “Acabar con la violencia contra las mujeres es acabar con el capitalismo que la promueve”.


La activista animó a las miles de personas que se congregaron en El Matadero a hacer una huelga internacional de mujeres el próximo 8 de Marzo

Además de las formas de resistencia, la escritora subrayó la importancia de crear nuevos modos de socialización y cotidianidad

El feminismo ha vuelto a marcar agenda en Madrid, esta vez, por la visita a la capital de la activista feminista y escritora Silvia Federici, que habló ayer sobre la relación entre capitalismo y violencia contra las mujeres con las miles de personas que se congregaron en las instalaciones de El Matadero para escucharla. Fue imposible dar entrada a todas, por lo que la autora de “Calibán y la bruja” y de “Revolución en punto cero” tuvo que dirigirse a gran parte de la audiencia a través de un altavoz que se improvisó en la calle.

La activista quiso profundizar en las formas de lucha social para combatirla. Los modos de resistencia que están surgiendo en todas partes (grupos de autodefensa, mujeres que patrullan las calles, movimiento por recuperar los espacios públicos…) son imprescindibles, subrayó, pero hay que ir más allá. Aquí, Federici apuntó como tareas fundamentales del movimiento feminista dos: coordinar y conectar las luchas entre sí (las de sanidad, educación, por el desempleo, etc) y construir nuevas formas de socialización y reproducción que nos permita reconstruir un tejido social más solidario. “Donde estemos menos aisladas, donde podamos crear un territorio en el que poder controlar nuestra reproducción, ayudarnos y crear nuevas formas de vida. Creo que este es el reto que está ante de nosotras”, dijo.

"Las mujeres son esclavas de la maternidad". Entrevista en La Vanguardia a Nawal el Saadawi, doctora en Medicina, escritora y activista por los derechos de las mujeres.

¿Dios no cabe en un libro?
No, lo aprendí de mi abuela, que, siendo muy valiente, se enfrentó al alcalde del pueblo cuando este, mofándose de ella, le dijo: “Tú nunca conocerás a Dios porque no puedes leer el Corán”.

¿Una sabia analfabeta?
“¿Y quién te ha dicho a ti que Dios es el Corán? –le espetó–. Dios no cabe en un libro. Dios es justicia, libertad y amor”. Así descubrí que los textos sagrados son una cárcel para las mujeres.

A los 13 años le escribió una larga cartaa Dios.
Intentaron prometerme varias veces, la primera a los 10 años, pero yo me portaba fatal con los pretendientes. Mis padres me pegaban y amonestaban sin resultado, y finalmente me enviaron lejos, a un internado. Allí escribí esa carta.

¿Qué le decía a Dios?
Que no creería en él si no era justo. Y que no era justo que mi hermano, mucho peor que yo en los estudios, fuera el preferido. Mi profesor, un musulmán fanático, se puso furioso, así que escondí esa carta, pero mi madre la encontró y me dio la razón, eso me hizo escritora.

¿Qué ha entendido de esencial en estos86 años que lleva vividos?
Que la esencia de la vida es la vida misma, no tiene motivo ni razón. La vida es placer, amor, disfrute, libertad y creatividad. CONTINUAR LEYENDO
 

Cultura y poder: Entrevista a la escritora egipcia Ahdaf Soueif.

Da la sensación de que estamos entrando en un período de contradicciones; un período de profundos cambios y crisis, en el que se despiertan grandes esperanzas y se constatan realidades terribles. Hemos sido testigos de cómo la crisis económica ponía en tela de juicio los cimientos del neoliberalismo; sin embargo, el fundamentalismo del mercado sigue avanzando implacable. Hemos presenciado cómo florecían numerosos movimientos sociales, pero los líderes autoritarios están cobrando protagonismo en todo el mundo. ¿Cuál es su lectura de la coyuntura actual?

Es evidente que se está produciendo una lucha, a escala universal, entre un sistema que tiene al mundo atrapado entre sus garras y algo nuevo que está intentando nacer. En cierto sentido, se trata de la historia de la humanidad, aunque algunos de los elementos de la situación que vivimos son exclusivos del momento actual. El primero de ellos es la concienciación de lo interconectado que está el mundo, tanto en lo que se refiere a los problemas como a las soluciones. Obviamente, quienes tienen intereses en la cuestión siempre han sabido muy bien las oportunidades que ofrecen las distintas partes del mundo; el comercio, la conquista y la migración se basan, precisamente, en ello. Sin embargo, ahora existe una creciente concienciación general de que los problemas del mundo se deben solucionar a escala mundial. Los problemas ambientales son los ejemplos más manifiestos, pero hay muchos más: el aumento exponencial de la riqueza y la pobreza, la brecha obscena entre ricos y pobres o las migraciones y la circulación del capital, por citar algunos. Y todos están interrelacionados.

No podemos fingir que esta concienciación sea compartida por todo el mundo, pero sí por un número suficiente de grupos politizados de gente de todo el mundo ―en su gran mayoría jóvenes (¿podríamos quizá hablar del ‘Colectivo Mundial de Jóvenes’)?― como para que no pase desapercibida ante nuestra mirada. Pienso, por ejemplo, en los palestinos que envían mensajes de apoyo a los activistas afroamericanos en los Estados Unidos, o en el hecho de que el movimiento Occupy utilizara iconografía tomada de la plaza Tahrir.
 
 

lunes, 4 de septiembre de 2017

Harta de ser mujer en Marruecos.Zubaida Boughaba.

Estoy harta de estar siempre por debajo del hombre ante la Ley, harta de esta gran desigualdad.

Estoy harta de no poder salir solo a la calle para dar un paseo, sin que los hombres me molesten. Harta de que, cuando nos ven solas por la calle, se comporten como lobos ante un cordero, no como verdaderos hombres.

Estoy harta de que todos me juzguen por dentro mirando solo la ropa que me pongo o no me pongo, mientras que el hombre puede vestir como quiera y nadie le critica.

Estoy harta de no poder ir a tomar un café tranquilamente a una terraza, mirando el cielo, mirando la vida pasar.

Estoy harta de que los hombres nos tapen el cuerpo, la cara, las manos, pero ellos no se tapan nada nunca o sólo si les apetece.

Estoy harta de que se nos exija llegar vírgenes al matrimonio, pero a ellos no. De que en la noche de bodas se nos compruebe la virginidad, pero a ellos ni se les pregunte si son vírgenes.

Estoy harta de que la sociedad entera y las familias me repudien si soy madre soltera, mientras que ni siquiera se busque al padre para exigirle la misma responsabilidad que se me exige a mí. El hijo es de los dos, la responsabilidad de criarlo es de los dos y si hay repudio debe de ser de los dos.

Estoy harta de no poder tener un novio o un marido no musulmán y de que el hombre, sin embargo, sí pueda tener una mujer no musulmana.

Estoy harta de que no haya en Marruecos ni un solo partido político que promueva la igualdad legal hombre-mujer.

Estoy harta de que un hombre se crea que puede hacer conmigo y con mi cuerpo lo que quiera, como quiera y cuando quiera, sin tener en cuenta lo que yo quiera.

Estoy harta de tener que vivir en países no musulmanes para poder vivir una vida normal, digna y humana.

Estoy harta de que un hombre (sea mi hermano, mi marido, etc.) que tiene el mismo nivel de incultura que yo, mande siempre sobre mí.

Estoy harta de este conformismo de la mujer que por otro lado entiendo, pues el hombre nos ha cortado la lengua y matado la voluntad.

Estoy harta de que los hombres estén ciegos y sean tan desagradecidos: ¿acaso no ven que todos nacieron de mujer?; ¿es que no saben que viven gracias a que una mujer, en su vientre, los alimentó con su propio cuerpo, con su propia sangre, con el calcio de sus huesos?

Estoy harta de todas aquellas personas que impiden que la legislación equipare al hombre y a la mujer.

Y, a pesar de estar harta, estoy orgullosa de ser mujer.
Fuente: cooreodiplomatico..com

sábado, 2 de septiembre de 2017

Yemen: la peor crisis humanitaria de la actualidad

La crisis de Yemen ya está clasificada por la ONU como la mayor crisis humanitaria del mundo actual y otro caso flagrante de crisis olvidada. Yemen es un país colapsado después de más de dos años de conflicto, que sufre un bloqueo desde marzo de 2015, y cuya guerra es alimentada por tensiones internas y avivada por intereses de países externos, que buscan en ella satisfacer sus propios intereses, a costa de las vidas de millones de personas. Los datos son escalofriantes:
  • Más de 20 millones de yemeníes (un 80% de la población total) necesitan asistencia humanitaria, entre ellos 3 millones de personas que se han visto obligadas a desplazarse de sus hogares por culpa de la violencia del conflicto.
  • Niveles de pobreza sin precedentes, que lo han convertido en el país más pobre de Oriente Medio.
  • 14 millones de personas pasan hambre (la mitad del país) y 7 millones necesitan asistencia alimentaria urgente. Además, más de 2’2 millones de niños y niñas están malnutridos, incluyendo medio millón que se encuentra en estado de desnutrición grave y en riesgo de muerte si no reciben tratamiento urgente.
  • 14 millones de personas con acceso limitado a agua limpia, de entre los cuales 8 millones sufren extrema necesidad de ella.
  • Niveles de violencia desproporcionados contra la población civil con ataques indiscriminados a estructuras civiles como escuelas, mercados y hospitales. CONTINUAR LEYENDO
 

viernes, 1 de septiembre de 2017

Las 10 mejores frases de Mafalda sobre el dinero.

Nuestro querido Quino pone, una vez más, en jaque al sistema y aborda temas como la importancia real del dinero, la esclavitud del trabajo y la miseria de los trabajadores o las artimañas de los empresarios.