domingo, 15 de mayo de 2016

El mundo al revés o la infundada crítica a la acusación popular. Jordi Cabezas Salmerón

Conviene recordar que la “acción popular” o posibilidad de ejercer la acción penal -a través de la denominada acusación popular- es un derecho constitucional de todo ciudadano -consagrado en el artículo 125 de nuestra Carta Magna- aunque aquél no haya resultado ni víctima ni perjudicado directo por el hecho delictivo.

Asimismo, debe recordarse que el Derecho penal (el cual establece aquellas conductas consideradas delictivas y las consecuencias para quienes las realicen) es un Derecho público. Ello comporta que, en la generalidad de los supuestos, se considera ofendido por el delito no tan sólo a la víctima sino a la sociedad toda, pues la conducta lesiva ha atentado a un bien o interés “teóricamente” consensuado como digno de la máxima protección por parte del conjunto de ciudadanos que se sienten, por ello, también afectados.

En definitiva, en esas infracciones no cabe resolver el tema a través de una negociación entre ofensor y ofendido, ni cabe tampoco la venganza privada sino que debe participar en la respuesta toda la sociedad.

Una víctima podría pensar en perdonar o negociar –por ejemplo- a/con quien le ha lesionado mediante una brutal paliza y decidir no acusarle por ello; pero, si tal agresión ha sido conocida, el resto de la sociedad puede y debe acusar al citado agresor pues también se siente ofendida por su conducta y amenazada por probables acciones futuras de ese individuo en el caso de que no se tomen las medidas de castigo/reinserción establecidas. Al menos esa es la teoría. Y yo en este artículo me voy a ahorrar las críticas a la misma, que no son pocas. CONTINUAR LEYENDO
Fuente: Ssociologos

domingo, 13 de marzo de 2016

El aprendizaje de lo social. Un interesante artículo de Mariano Fernández Enguita.

Con toda probabilidad, la reforma de la educación actualmente en curso de experimentación y en trance de aprobación legislativa va a terminar convirtiéndose en una nueva ocasión perdida en lo que concierne al contenido del área social; o, para mejor decirlo, en el aprendizaje de lo social a partir del contenido de la enseñanza, o sea, del currículum expreso. A ello van a contribuir la herencia institucional del pasado, la confusión de la lógica de las disciplinas con la dinámica del aprendizaje, la inercia del saber académico y su rígida división interna. De estos cuatro aspectos trataremos sucesivamente. 

Geografía e Historia vs. Ciencias Sociales 

El dominio de la Geografía y la Historia dentro de lo que pretenciosamente se suele denominar «área de ciencias sociales», o simplemente «social», es algo que viene de lejos y que, por lo visto, nadie se atreve a cuestionar. No hay nada sorprendente en ello: igual que los británicos saben que un día u otro tendrán que comenzar a circular por la derecha, pero ningún gobierno se atreve a dictar la medida porque se da por sentado que el que lo haga perderá las siguientes elecciones, tanto las autoridades educativas como los expertos saben que otras ciencias sociales deben desplazar en buena medida (hablamos de desplazar, no de eliminar) a la historia y la geografía, pero no se atreven a proclamarlo porque provocaría un conflicto que los primeros no desean o un abucheo que los segundos tampoco. 

A primera vista, la Geografía y la Historia pueden cubrir perfectamente el cometido que se proponen: al fin y al cabo, todo lo social s~ desarrolla ~n el espacio y en el tiempo, que son las dimensiones que dan sentido a ~stas disciplinas. La Geografía puede sofistic~rse,. ademá.s, como «ge?graha ~umana», «geografía económica», «orgamzaclón social del espacl.o» ~, SI hace falta, «geografía feminista», «topología del. ~odem,. etc. La HistOria, por su parte, no tiene dificultad en recurrir a la Vieja máxima ya denostada por la escolástica: post hoc, ergo propter hoc, no se puede comprender cabal~ente lo que sucede ahora si no se ha comprendido previ~mente lo que ,sucedió c<:m anterioridad, y está dispuesta a hacer la competencia a la economla co~o hIStoria económica, a la sociología como historia social, a la antropologla y la psicología como historia de las mentalidades, etc. CONTINUAR LEYENDO 

miércoles, 24 de febrero de 2016

10 escritoras que se hicieron pasar por hombres. J. T. Leroy.

“Los hombres miran a las literatas peor que mirarían al diablo”.
(Rosalía de Castro)

Hace varias semanas atrás fui al cine a ver Ojos grandes (Big eyes) y quedé fascinada con la historia de la más reciente película de Tim Burton. En ella se narra un episodio de la vida de Margaret Keane, una pintora norteamericana que solía crear retratos de niñas cuyos ojos grandes reflejaban una profunda tristeza y una desgarradora soledad.

Tras casarse en 1955, Margaret fue testigo de cómo su esposo Walter Keane -de quien adoptó el apellido- comenzó a atribuirse la autoría de los cuadros que ella pintaba. A medida que la popularidad de su obra crecía, su marido le exigía que cumpliera con largas horas de trabajo, encerrada bajo siete llaves en una habitación de la casa en la que vivían con el fin de que nadie descubriera que era Margaret y no él quien pintaba los famosos cuadros.

Pero tras 10 años de anonimato y al cansarse de los abusos de Walter, ella decidió separarse de él y decir la verdad, por eso inició una demanda en contra de su ex pareja para reclamar lo que era suyo: la autoría de su obra. CONTINUAR LEYENDO

15 cortos que se pueden utilizar para reflexionar sobre los valorees

Aquí podéis ver uno de ellos: EL MONJE MAL GUIADO

Un viejo monje se encuentra en su práctica diaria cuando es interrumpido por una visita inesperada. Así se encamina hacia un viaje para descubrir el verdadero sentido del compañerismo y la tolerancia.

XVI In Memoriam (18/02/2016) por Fernando Buesa y Jorge Díez, asesinados por ETA en el año 2000. Palabras de Sara Buesa e Iñaki Gabilondo